Análisis Killzone 2
Antes de profundizar en sus entresijos, parece imprescindible comenzar afirmando que Killzone 2 es el mayor espectáculo visual que hemos visto hasta la fecha en nuestras Playstation 3 o en cualquier otra consola del mercado. Así de tajante.
Sin estar exento de defectos (hay juegos con mejores texturas, el motor tironea a veces un poco, sólo permite 720p de resolución y los dientes de sierra son, en ocasiones, demasiado aparentes), el conjunto de aspectos visuales y técnicos es absolutamente impresionante. La iluminación, las animaciones, los efectos y todo lo demás conforman un apartado técnico y visual de lujo. Lo mejor que hemos visto hasta ahora en consola alguna.
Por otro lado, también es importante reseñar que en este análisis no someteremos el juego a comparaciones directas con otros (para eso habrá una comparativa entre él y el Gears of War 2 posteriormente), aunque nunca podremos perder de vista lo que ofrecen los demás a la hora de valorar lo que nos ofrece el juego de Guerrilla Games.
Y una vez dicho esto, comencemos…
El modo campaña es, posiblemente, el primero al que todos acudiréis. Comenzando un poco antes y continuando la acción desde la demo disponible en la Store, os esperan unas cuantas horas de acción intensa, mucha cobertura y, como debe ser, muchos disparos.
Será en este momento cuando os enfrentéis al control por primera vez, que está siendo bastante criticado en determinados foros. No tanto por la peculiar configuración de botones como por la lentitud de casi todas las acciones, giro de cámara incluido.
En cuanto a las opciones sixaxis, se han implementado en un par de ocasiones, recordando dolorosamente a esos juegos de Wii en los que se metía el wii-mote con calzador. De todas maneras, al ser tan escasos los momentos en los que girar el mando, no estropean el ritmo de juego. El control de la precisión del rifle de francotirador con el movimiento del mando, por su parte, sí que resulta una idea brillante (para que la mira se quede quieta, debes conseguir que el mando en tus manos haga otro tanto).
A uno le puede gustar el control más o menos, pero sí que parece que cada aspecto de él está pensado para dotar al juego de un ritmo determinado, aunque el acercamiento excesivo al realismo en las acciones de nuestro personaje te puede llevar a la desesperación en más de una ocasión, pese a que, por ejemplo, la decisión de Guerrilla de permitirte llevar sólo un arma encima (además de la “pistolita” con munición infinita) es bastante acertada. Una pena que el armamento disponible peque de nula originalidad y que, en buena medida, la mayor parte de las armas que encontramos por el camino son bastante prescindibles o, directamente, totalmente necesarias para enfrentarse al enemigo siguiente (esos lanzacohetes…). Y que la pistola e cuestión tenga munición infinita tampoco me acaba de gustar (quién no ha sufrido esos momentos tan divertidos en los que uno se queda sin munición en el momento más inoportuno).
La campaña propiamente dicha peca de varios defectos: tal vez demasiado corta (unas 6-7 horas en una dificultad media, bastantes más a partir del tercer nivel de dificultad), excesivamente lineal, muy poco original y con unos enemigos de final de fase (por así llamarlos) realmente pobres y casi ridículos. Además, la última fase del juego resulta bastante agónica (hordas y hordas de enemigos, que se hacen demasiado repetitivas), con un jefe final bastante pesado (hay un Trofeo que consiste en matarlo en menos de 20 minutos, así que os podéis hacer una idea).
A todo esto se añade la mínima capacidad de tu habitual compañero en el combate: demasiados momentos en los que o no hace nada o tiende al suicidio. Menos mal que hay otro Trofeo por resucitarlo 25 veces… Aun así, no molesta demasiado, así que tampoco constituye un problema destacable.
En lo positivo hay que destacar que el ritmo de la campaña es bastante fluido, con unos puntos de control sabiamente repartidos por el mapeado, habitualmente, y algunos momentos intensísimos. Abundan demasiado los momentos en los que debes soportar el asedio de numerosos Helghast sedientos de sangre, pero no más que en otros títulos del género. También es muy usual vivir los grandes acontecimientos (y por gran acontecimiento me refiero a “pitotada”) de manera paralela, sin participar directamente en ellos, sirviendo más de apoyo que otra cosa.
Personalmente, no creo que sea una campaña excepcional, pero sí muy buena. Una pena que no se haya buscado algo menos genérico dentro del campo de los shooters, o que se no se haya implementado un cooperativo que alargase la vida “útil” de la campaña.
De la historia del juego muy poco se puede decir. La narración es confusa, con una tendencia extraña a mover la cámara del punto de vista de tu personaje a un plano general de tal manera que, por momentos, casi no tienes claro quién eres tú exactamente de los cuatro miembros del pelotón (o si eres un quinto miembro con una cámara en la mano). Podía haberse sacado más partido a la ambientación, la verdad, o haber dotado de una mínima coherencia a los actos de cada uno de los personajes, que pasan de la iluminación budista a la sed de sangre en un instante. De cualquier modo nadie esperaba encontrarse un Bioshock, ¿verdad?.
En cuanto a personalidad propia, está claro que los protagonistas carecen absolutamente de ella. Los Helghast, sin embargo, sí que consiguen dotar al título de ese algo especial que hace grandes a los juegos. No es la primera vez dentro del género que el enemigo resulta más interesante que el protagonista, por supuesto.
En las cuestiones de audio, Killzone 2 viene casi completamente doblado al español. ¿Y por qué casi, me preguntaréis?. Pues porque, inexplicablemente, la intro del juego sólo viene subtitulada (tal vez se añadió a última hora, cuando el doblaje al español ya se había realizado). El doblaje en sí no es especialmente bueno, desgraciadamente, pero cumple de sobra con su función. Y lo mismo podemos decir del resto de apartados sonoros. Habrás escuchado algunos juegos mejores, con mejor uso del 5.1. Y también muchos otros peores, claro.
En el modo multijugador encontramos partidas de hasta 32 jugadores, con 5 modos de juegos que pueden ir alternándose hasta que uno de los dos equipos participantes acumula 5 victorias. A semejanza de otros juegos, encontramos un sistema de rangos que, pasito a pasito, te va permitiendo crear pelotones, clanes y elegir nuevas clases de personajes (hay que ver lo mucho que se pueden llegar a echar en falta un par de médicos).
El sistema funciona perfectamente, sin lag perceptible y con partidas estables. Lo que es una buena noticia teniendo en cuenta la duración del modo campaña, por supuesto. Prefiero jugar online a títulos como Resistance 2 o Halo 3, más rápidos y dinámicos, pero el multijugador de Killzone 2 merece, y mucho, la pena.
Como interesante añadido, también encontramos el modo Escaramuza, en el que podremos jugar en los diversos mapas multijugador contra bots manejados por la consola. Genial para conocer los mapas antes de entrar en el online o para aquellos que no dispongan de conexión a Internet. Desgraciadamente, apenas hay opciones de configuración, y no poder jugar a pantalla partida con un amigo le quita bastante gracia. Aún así, es una parte que suma al conjunto.
Apartado aparte merece la integración del juego con Killzone.com. Además del típico seguimiento de estadísticas (tanto multijugador como de campaña), bastante más profundo de lo habitual, podemos encontrar diverso contenido desbloqueable. Me explico. Cada documento que recojamos en la campaña desbloquea su correspondiente artículo en la web, yendo estos artículos desde pequeños posters en pdf hasta a utilidades para el ordenador. Un detalle genial que dice mucho del amor al detalle que hay en muchas de las parcelas del juego.
Por ir acabando y no extendernos demasiado, pasemos a las conclusiones. Killzone 2 es, en conjunto, un gran juego. Un apartado técnico de lujo y un gran online al que sólo se le echa en falta una campaña más completa y la posibilidad de jugarla junto a un amigo. No es el mejor shooter de la historia, pero sí uno de los que ayudan a poner muy alto el listón para futuros lanzamientos. Los Gears pueden ser más completos y Halo 3 tener una campaña con una escala muy superior y posibilidades casi ilimitadas (modo Forja, las calaveras ocultas, etc.), mas Killzone 2 no sólo aguanta el tipo ante ellos sino que incluso se permite el lujo de destacar por sí mismo, más allá del impresionante apartado técnico.
Valoración final: 8.5
(que sería un 9 automático si apareciera una actualización con modo cooperativo).
Escrito por FaradayZ |
17 de marzo de 2009 con
4 comentarios.
Etiquetas: Killzone 2, PlayStation 3, sony
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Comentarios
muy buenos detalles tiene el juego pero es una lastima que no tenga modo a pantalla partida porque no lo ponen mediante descarga porque por aca disen que se jodio el juego sin ese modo es una lastima porque el killzone 1 si lo tenia
Killzone 2 abandona muchas de las virtudes de su primera parte para convertirse en un shooter bastante genérico. Si no has jugado primer Killzone no lo notarás demasiado, pero si lo has hecho…
En lo del cooperativo coincido: le añadiría bastante gracia al juego. Aún así, sigue siendo uno de los mejores shooters de los últimos tiempos, junto a los Halo 3, Gears, CoD, Bioshock y demás.
[...] unos días se confirmó oficialmente el lanzamiento de Killzone 3 para Playstation 3. Tercera entrega de una saga nacida en PS2 y cuya segunda parte supuso el inicio [...]
si quereis matar a radec ese cabron os dara problemas lo primero es tener un lanzallamas para quemarle y dejarle quieto luego tener una ametralladora cargada a tope luego se pondra delante de de la puerta grande hay es cuado tendreis que coger un bazuca y masacrar al capùllo asta que muera
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